Que les souvenirs m'entraînent et j'aurai des yeux ronds comme le monde. Paul Éluard, «Dans le cylindre des tribulations».
Estuve ahí
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Estuve en la Comarca de los Soñadores,
donde el sol no se asoma jamás
y el cielo de cada noche es un fantástico tapiz
bruñido de todas las estrellas que no se ven desde acá.
Y fui feliz, muy feliz.
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Comentarios
Anónimo dijo…
no puedo competir con el comment del usuario anónimo, pero me gustó lo que escribiste. sobre todo la palabra bruñido (no sé si viste el diccionario de la REA, pero bruñir tiene unos significados de lo más inetresantes...)
"Sé el diamante que bruña el diamante" rezaba una stranza del himno de mi colegio...
S.
Anónimo dijo…
Gerund: si bien no es excelso como el del usuario anónimo, tu comentario me ha gustado. Te cuento que "bruñir" es uno de mis verbos favoritos y que, tal vez por eso mismo, siempre me he acercado a él tangencialmente, evitando adrede la decepción del diccionario. Si vos lo recomendás daré un paseo por sus páginas, a ver qué me encuentro...
Apollonia: ojalá supiera dónde estuve. Una desventaja de los sueños es la imposibilidad de retornar a ellos. La próxima, te aviso.
¿Se trata, Imperfecto, del himno del Acosta? Desde ya, tiene frases memorables.
La taza, vacía, con un rastro marrón; el vasito, el plato, también vacíos. Migas sobre la mesa, un sobrecito de azúcar intacto, una cucharita. Un libro abierto, Dashiell Hammett en la colección «Club del misterio», de Bruguera. En el aire, cool jazz. Apenas una conversación inaudible, dos señoras cuatro mesas más allá, y nada más. Estoy solo en este mundo, que puede ser mío, y lo será al menos otra media hora. Es un mundo que desaparecerá cuando me vaya, es un mundo destinado a morir. Pero es mi mundo, y una parte de mí desaparecerá con él.
—Me voy de la banda —dijiste. Y sorprendiste a todos. Hacía bastante ya que se peleaban, los ensayos eran cada vez más difíciles y, entre la falta de compromiso de Gustavo, la apatía de Fioro y las pocas pulgas de Sergio, algo así se veía venir. Estaba a la vuelta de la esquina. Colgaba entre las telarañas del techo. Y, sin embargo, los sorprendiste y te sorprendiste. Escupiste las cinco palabras así, sin más, y enmudecieron. Probablemente haya tenido que ver con el momento. Nunca manejaste bien el tiempo, los tiempos (lo mismo podría decirse de tu desempeño como baterista, pero no lo diré: a mí me gustaba cómo tocabas y verte tocar). Chabón, era el cumpleaños de Sergio. Los chicos estaban ahí con unas cervezas, una Coca, papas fritas y pavadas así. Les gustaba celebrar los cumpleaños así, de ese modo un poco infantil, en la sala. En esas ocasiones se comía, se brindaba, se bromeaba y, luego, se ensayaba y, si había suerte y alguna novia con ganas, aparecía una torta. Soplar ...
Caminaría mejor solo, ¿no lo ves? No, ¡cómo habrías de reparar en eso con "Lightning Strikes the Postman" estupidizándote! Esas guitarras de mierda de los Flaming Lips , pensé antes, cuando estábamos acostados y dos moscas fornicaban sobre tu pie sucio; y lo repito ahora, en el formidable racconto que desarrollo mientras el rocío del pasto nos moja las pantorrillas y vos hablás, hablás estúpida, vana, estéril, inicuamente.
Comentarios
S.
Apollonia: ojalá supiera dónde estuve. Una desventaja de los sueños es la imposibilidad de retornar a ellos. La próxima, te aviso.
¿Se trata, Imperfecto, del himno del Acosta? Desde ya, tiene frases memorables.