—Me voy de la banda —dijiste. Y sorprendiste a todos. Hacía bastante ya que se peleaban, los ensayos eran cada vez más difíciles y, entre la falta de compromiso de Gustavo, la apatía de Fioro y las pocas pulgas de Sergio, algo así se veía venir. Estaba a la vuelta de la esquina. Colgaba entre las telarañas del techo. Y, sin embargo, los sorprendiste y te sorprendiste. Escupiste las cinco palabras así, sin más, y enmudecieron. Probablemente haya tenido que ver con el momento. Nunca manejaste bien el tiempo, los tiempos (lo mismo podría decirse de tu desempeño como baterista, pero no lo diré: a mí me gustaba cómo tocabas y verte tocar). Chabón, era el cumpleaños de Sergio. Los chicos estaban ahí con unas cervezas, una Coca, papas fritas y pavadas así. Les gustaba celebrar los cumpleaños así, de ese modo un poco infantil, en la sala. En esas ocasiones se comía, se brindaba, se bromeaba y, luego, se ensayaba y, si había suerte y alguna novia con ganas, aparecía una torta. Soplar ...
Comentarios
(y, ay, cómo te entiendo)
pero no puedo recordar cuál...
S.
PD: me acabo de acordar!! Carca.
Dios y el firmamento,
saben que no miento,
vos sabés que es cierto,
yo vendería el alma al diablo
por un poco más.
(o algo así...)
Imperfecto: tenés razón. Eso explica que la idea haya aparecido con tal fuerza en mi cabeza y haya sonado tan bien. Ahora entiendo: tanto tiempo escuchando "A un millón de años blues" (y cantando "Mesías del encantamiento", que de esa canción se trata) TENÍA que dejar secuelas.
Apollonia: ¡ésa es la actitud!
(Les ruego perdonen la redacción torpe: aún estoy durmiendo.)