Compararme con Lord Byron -nada menos- faltando apenas ocho minutos para las 3 de la mañana, no hace más que dejar en evidencia el embotamiento producido por la falta de sueño. Dormí, cabecita loca... Y gracias :)
Anónimo dijo…
No sé si Apollonia te compara con Lord Byron, sólo dice que sos un poeta maldito que escribe lindo. De hecho, a LB lo mencioné yo, porque era un poeta maldito y tenía una hermana. si vamos a los papeles, vos decís de vos mismo que sos un poeta maldito, que es lo mismo que era LB, por lo tanto... algo, seguro que hay alguna resultante de este problema matemático. pero no sé cuál es.
Eran dos. El de la derecha se llamaba Aristide y el otro no se llamaba dado que, estando siempre consigo, comprendía la futilidad de tal acto. Su madre, de todos modos, le había puesto Jean-Jacques. Le había depositado el nombre en cuestión en el hombro y así lo llevaba el pobre muchacho, ayudado de tanto en tanto por un pedacito de cinta Scotch o un apósito protector usado. Su vida era muy triste. Los dos se odiaban a muerte, aunque el odio de Aristide era un poco más temible que el de Jean-Jacques y éste vivía aterrado: su odio, verde y ligeramente peludito, apenas sobrepasaba el tamaño del pulgar de su enemigo. El sentimiento mutuo crecía en pos de estas cuestiones de tamaño y medida, y ambos se veían obligados a recomenzar las discusiones todo el tiempo para ajustarse a los parámetros cambiantes. Realmente, odiarse era odioso.
Caminaría mejor solo, ¿no lo ves? No, ¡cómo habrías de reparar en eso con "Lightning Strikes the Postman" estupidizándote! Esas guitarras de mierda de los Flaming Lips , pensé antes, cuando estábamos acostados y dos moscas fornicaban sobre tu pie sucio; y lo repito ahora, en el formidable racconto que desarrollo mientras el rocío del pasto nos moja las pantorrillas y vos hablás, hablás estúpida, vana, estéril, inicuamente.
La taza, vacía, con un rastro marrón; el vasito, el plato, también vacíos. Migas sobre la mesa, un sobrecito de azúcar intacto, una cucharita. Un libro abierto, Dashiell Hammett en la colección «Club del misterio», de Bruguera. En el aire, cool jazz. Apenas una conversación inaudible, dos señoras cuatro mesas más allá, y nada más. Estoy solo en este mundo, que puede ser mío, y lo será al menos otra media hora. Es un mundo que desaparecerá cuando me vaya, es un mundo destinado a morir. Pero es mi mundo, y una parte de mí desaparecerá con él.
Comentarios
Dalí será hermano de estos dos también? Calza mil puntos en la descripción...
S.
¡Da nombres, vive dios!
Compararme con Lord Byron -nada menos- faltando apenas ocho minutos para las 3 de la mañana, no hace más que dejar en evidencia el embotamiento producido por la falta de sueño. Dormí, cabecita loca...
Y gracias :)
sí, sí, es que yo también estoy dormida...