—Me voy de la banda —dijiste. Y sorprendiste a todos. Hacía bastante ya que se peleaban, los ensayos eran cada vez más difíciles y, entre la falta de compromiso de Gustavo, la apatía de Fioro y las pocas pulgas de Sergio, algo así se veía venir. Estaba a la vuelta de la esquina. Colgaba entre las telarañas del techo. Y, sin embargo, los sorprendiste y te sorprendiste. Escupiste las cinco palabras así, sin más, y enmudecieron. Probablemente haya tenido que ver con el momento. Nunca manejaste bien el tiempo, los tiempos (lo mismo podría decirse de tu desempeño como baterista, pero no lo diré: a mí me gustaba cómo tocabas y verte tocar). Chabón, era el cumpleaños de Sergio. Los chicos estaban ahí con unas cervezas, una Coca, papas fritas y pavadas así. Les gustaba celebrar los cumpleaños así, de ese modo un poco infantil, en la sala. En esas ocasiones se comía, se brindaba, se bromeaba y, luego, se ensayaba y, si había suerte y alguna novia con ganas, aparecía una torta. Soplar ...
Comentarios
el imperfecto de subjuntivo leyo alguna cosita de Girondo, culpa mía, pero creo que lo que escribio fue más por incociente colectivo que por habere inspirado en G (Girondo, no yo).
Besos para la flia y los gatos.
besitos
Gerund
Mañana imprimiré todo y después, si querés, te detallaré las sensaciones que me dispare la lectura. Ahora te puedo adelantar una, sólo una, que es la que me invade momentáneamente. Se llama gratitud. Gracias por dejarme espiar, sos muy gentil.