Que les souvenirs m'entraînent et j'aurai des yeux ronds comme le monde. Paul Éluard, «Dans le cylindre des tribulations».
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-¿De qué se alimentan las hormigas voladoras, Ju? -preguntó ella.
-No sé -me escuché decir.
-¿Pero son coloniales? -insistió.
-Creo que sí, pero no sé -insistí.
-Miau.
Ambos miramos a Carola. Ella se lamió una pata.
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Comentarios
Anónimo dijo…
Adónde van los patos en invierno?
S.
Anónimo dijo…
Te respondo con una pregunta: ¿dónde va la gente cuando llueve?
Anónimo dijo…
y la gente solitaria, ¿de dónde viene?
Anónimo dijo…
y la gente solitaria, ¿de dónde viene?
Anónimo dijo…
Respecto a tu pregunta, Gerund, te confieso que no sé. Bebiendo del gran libro del rock nacional, puedo decirte -impostando la voz de Javier Martínez- que "lo importante es a dónde va". Lo siento.
Anónimo dijo…
de dónde viene, a dónde va, es importante, realmente?
si lo único que vale es que van y vienen vienen y van todo eso todo junto y al revés también
Eran dos. El de la derecha se llamaba Aristide y el otro no se llamaba dado que, estando siempre consigo, comprendía la futilidad de tal acto. Su madre, de todos modos, le había puesto Jean-Jacques. Le había depositado el nombre en cuestión en el hombro y así lo llevaba el pobre muchacho, ayudado de tanto en tanto por un pedacito de cinta Scotch o un apósito protector usado. Su vida era muy triste. Los dos se odiaban a muerte, aunque el odio de Aristide era un poco más temible que el de Jean-Jacques y éste vivía aterrado: su odio, verde y ligeramente peludito, apenas sobrepasaba el tamaño del pulgar de su enemigo. El sentimiento mutuo crecía en pos de estas cuestiones de tamaño y medida, y ambos se veían obligados a recomenzar las discusiones todo el tiempo para ajustarse a los parámetros cambiantes. Realmente, odiarse era odioso.
La taza, vacía, con un rastro marrón; el vasito, el plato, también vacíos. Migas sobre la mesa, un sobrecito de azúcar intacto, una cucharita. Un libro abierto, Dashiell Hammett en la colección «Club del misterio», de Bruguera. En el aire, cool jazz. Apenas una conversación inaudible, dos señoras cuatro mesas más allá, y nada más. Estoy solo en este mundo, que puede ser mío, y lo será al menos otra media hora. Es un mundo que desaparecerá cuando me vaya, es un mundo destinado a morir. Pero es mi mundo, y una parte de mí desaparecerá con él.
Era una vez una Cucaracha llamada Gregorio Samsa que soñaba que era una Cucaracha llamada Franz Kafka que soñaba que era un escritor que escribía acerca de un empleado llamado Gregorio Samsa que soñaba que era una Cucaracha. Augusto Monterroso, La Oveja negra y demás fábulas , México, 1969
Comentarios
S.
Lo siento.
es importante, realmente?
si lo único que vale es que van y vienen
vienen y van
todo eso
todo junto
y al revés también
S.