3.10.06

Estos dedos

Mis preocupaciones nunca les importaron, y es natural: estos dedos, por más míos que sean, deben excitarse más por la ausencia del alicate, por el frío del vidrio, por el recuerdo de una piel o por el lavado de platos que por cualquier pavada pretendidamente literaria que pueda ocurrírseme un metro más arriba, en la lejana cabeza.
Si entreno a mis dedos lo suficiente, tal vez puedan correr ellos solos sobre el teclado y contar las historias que jamás logré trasladarles.

3 comentarios:

m dijo...

oh, sí...
los dedos son malos malos---

Juan dijo...

No todos los dedos son malos, algunos son sólo rebeldes...

Romau dijo...

Eso es porque vos los castigás, quien sabe donde los habrás estado metiendo esos pobres dedos...