27.9.06

Mi muerte de hoy

Esto de trabajar en una oficina administrativa es como morir un poco todos los días. Aún así, me siento ante la pantalla y abro esta ventana, dispuesto a robarle algo a esta tarde miserable. Y gris. Los tubos fluorescentes no logran hacer nada -nunca lo logran- y debo apagar mis oídos para sobreponerme a Maná.
Suena el teléfono. En horario de almuerzo nunca van a encontrar a nadie. No hay esperanzas. Le digo a mi interlocutor todo eso, aunque con otras palabras, palabras que, de tan usadas, ya no brillan y perdieron, incluso, el sentido. Ajadas, descoloridas, mantienen la sonoridad, pero ya no representan nada. Tras uno o dos minutos de repetir bunga bunga o wala wala, corto.
Apuro mi café soluble. Está frío, pero aún sabe a recreo, a libertad. Al beberlo no pienso en nada y me limito a sentirlo, deslizándose por mi inhóspito interior, por zonas olvidadas por el convenio laboral. Mi estómago me pertenece y soy libre de hacer con él lo que se me antoje.
Suena el teléfono otra vez. Cucamonga, digo; cardamomo y corto. Miro la pantalla y su vasta inmensidad blanca me parece imposible de llenar.

22.9.06

Apollonia cumple, Juan Solo dignifica

En este día tan especial se cumple algún aniversario (con las damas eso nunca se sabe a ciencia cierta) del nacimiento de Apollonia, mente maestra de Puede fallar e hija dilecta de este Jardín. Todos los que llevamos a cabo este emprendimiento (o sea, yo) le deseamos toda la felicidad que merece. Y que sea con salú.

Final feliz

-¿Te quedás?
-Sí.

19.9.06

Mi última visión

Aullo y me enrollo, me enderezo y endurezco, me hundo rígido y emerjo cristalizado, me derrito, me condenso y caigo; ante el golpe me rompo y junto las piezas, las guardo en el bolsillo de la camisa y espero hasta que llegue la mañana; ante las primeras luces las coso, me coso y, con algunas hebras de luz, me hago un bordado dorado que me queda muy mal, lo descoso y me descoso, me pincho con la aguja y exploto, me disuelvo en el aire y, como hace el humo, me desvanezco ante mis propios ojos. Es lo último que veo antes de que se disuelvan también.

14.9.06

Love & Liberté. Capítulo 3

Nota del autor: En ésta, mi hora más oscura y, tal vez, aquella en que se sienta el tronar de los cuernos del apocalipsis en toda la extensión de este humilde Jardín, me permitiré el placer de desentrañar el demorado y olvidado final del pseudofolletín que di en llamar Love & Liberté ¡A vuestra salud, Romau!

(Viene del capítulo anterior)

Nicolás Reyes se había atragantado con una aceituna. Nunca se supo qué era lo que quería comunicarle a los demás, pero la gracia de todo está en que se trata de los Gipsy Kings, que Love & Liberté es el título de un disco del grupo flamenco, que Nonesuch Records es la compañía que los edita y que, efectivamente, tienen sus "headquarters" en una villa de piedra, cerca del pequeño pueblo de St-Andre-de-Bueges, al sur de Francia.
Va dedicado a todos aquellos que criticaron la primera aparición -azarosa- de estos músicos en el blog. Faltó suspicacia, muchachos, ¿realmente creían que inventaría esos nombres?
En fin, eso. Después se fueron todos a ensayar, o algo así.

~ F I N ~

1.9.06