14.9.06

Love & Liberté. Capítulo 3

Nota del autor: En ésta, mi hora más oscura y, tal vez, aquella en que se sienta el tronar de los cuernos del apocalipsis en toda la extensión de este humilde Jardín, me permitiré el placer de desentrañar el demorado y olvidado final del pseudofolletín que di en llamar Love & Liberté ¡A vuestra salud, Romau!

(Viene del capítulo anterior)

Nicolás Reyes se había atragantado con una aceituna. Nunca se supo qué era lo que quería comunicarle a los demás, pero la gracia de todo está en que se trata de los Gipsy Kings, que Love & Liberté es el título de un disco del grupo flamenco, que Nonesuch Records es la compañía que los edita y que, efectivamente, tienen sus "headquarters" en una villa de piedra, cerca del pequeño pueblo de St-Andre-de-Bueges, al sur de Francia.
Va dedicado a todos aquellos que criticaron la primera aparición -azarosa- de estos músicos en el blog. Faltó suspicacia, muchachos, ¿realmente creían que inventaría esos nombres?
En fin, eso. Después se fueron todos a ensayar, o algo así.

~ F I N ~

6 comentarios:

gerundia dijo...

estás mal y tenés re mala onda con tus lectores...

bu :P

Romau dijo...

... no se si reirme o enojarme... =P

JAJAJAJA!!! Muy bueno, me siento un poco como los periodista al descubrir la historia de las traducciones de Vian. Igual podrías no haber puesto esto mucho antes!!! Por otro lado, dame media razón lógica por la cual conocés toda esa data!!!

Un abrazo.-

Romau dijo...

Fe de erratas: donde dice "Igual podrías no haber..." el "no" está de más.

Juan dijo...

Gerundia: No tengo mala onda con mis lectores, es sólo que quería que esta saga inconclusa dejara de pesarme y la tiré así como venía, sin adornarla mucho ni disimular mi desazón, pero no pasa nada con ustedes. Es más: son el motivo por el cual escribí esto. Demagogia aparte, vos, Romau, Amaranta, Apollonia, Marito, Ava, el Zombienauta y quienes pasan cada tanto son los que mantienen con vida este espacio en mis períodos de descreimiento.

Romau: ¡Esperaba tu comentario! Es cierto que podría haberlo hecho antes, pero la verdad es que demoraba el momento esperando que alguien se diera cuenta o que, en su defecto, se me ocurriera una buena manera de ir revelando todo con cierta gracia. No sucedió ninguna de las dos cosas y tuve que perpetrar este capítulo 3 tan bruto.
Respecto a lo otro, no te daré media razón, pues soy hombre de razones enteras y contundentes. Es más, será sólo una palabra la que escriba para explicarlo todo: Google.

el Usuario Anónimo dijo...

No sé si llegué en buen momento, pero me gustó mucho lo que pude ver. Ojalá el jardín de instantes sobreviva.

Mau dijo...

Es un jardin luxemburgués.