7.3.06

Ciencia [dedicado a A.]

En algún lugar de los vastos arenales de Marte hay un cristal muy pequeño y muy extraño.
Si alzas el cristal y miras a través de él, verás el hueso detrás de tu ojo, y más adentro luces que se encienden y se apagan, luces enfermas que no consiguen arder; son tus pensamientos. Si oprimes entonces el cristal en el sentido del eje medio, tus pensamientos adquirirán claridad y justeza deslumbrantes, descubrirás de un golpe la clave del Universo todo, sabrás por fin contestar hasta el último por qué.
En algún lugar de Marte se halla ese cristal.
Para encontrarlo hay que examinar grano por grano los inacabables arenales.
Sabemos, también, que, cuando lo encontremos y tratemos de recogerlo, el cristal se disgregará y sólo nos quedará un poco de polvo entre los dedos.
Sabemos todo eso, pero lo buscamos igual.
Héctor G. Oesterheld, Los argentinos en la Luna, Argentina, 1968

3 comentarios:

Subjuntivo dijo...

Lo más parecido que tenemos, por el momento, es internet.
Alabado sea el señor.

S.

Amaranta dijo...

Pero, Sr. subjuntivo que mis mayores respetos merece, lamentablemente internet no permite responder porqueses. O al menos no los realmente de fondo, los verdaderamente esenciales, los inequivocamente vitales...

Grosso Oesterheld...

(bellas gracias, J.)

Juan dijo...

Subjuntivo: Amén.

Amaranta: Qué lindo escribís, gracias por detenerte a hacerlo precisamente aquí. Te quiero tanto.